Aprendizaje de ELE con los ojos vendados

Timidez: el enemigo nº 1 en la clase

La marca de timidez es algo muy visible entre los alumnos asiáticos en la clase de lengua. Es el grupo que suele ser caracterizado como reservado, e incluso, poco participativo. Los motivos pueden ser de diferentes orígenes y, desde luego, es una tarea difícil de encontrar una solución aplicable para todos por parte de un profesor de ELE. Aun así, si no sabemos romper esa barrera que impide la comunicación interpersonal, sería muy dificultoso desarrollar la enseñanza de idioma en una condición eficaz… Pero, ¿cómo lo logramos?

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Condiciones luminosas para neutralizar la timidez

Existe una investigación curiosa sobre la diferencia de actos comunicativos interpersonales en la oscuridad, realizada por Tokyo City University, la empresa japonesa ÆON DELIGHT CO., LTD y el Tokyo Institute of Technology. (The Communication Effect by Collaborative Modelling Activity in Comlete Darkness (2014) en Japonés)

Este experimento consiste en observar aspectos comunicativos de los participantes entre 5 y 22 años a través de una única tarea (construir un castillo con bloques de cartón) en dos condiciones luminosas distintas: bajo la luminosidad normal (400 lux) y en la oscuridad (0.01 lux).

  • Construir un castillo con bloques de cartón en la oscuridad o bajo la luz:

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El resultado muestra que se ha observado mayor flujo comunicativo en la actividad realizada en la oscuridad, incluso, el uso de contacto físico para comunicar con otros participantes. La visibilidad nula les obligó a recurrir otras capacidades perceptivas: el oído y el tacto para comunicar con sus compañeros y recibir información de su entorno. Observen los siguientes cuadros que exponen los detalles de la investigación (adaptación en español a partir del texto original japonés)

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En el caso de la actividad bajo la luz, obviamente, la comunicación predominante ha sido verbal con el uso de imperativo ya que se trata de construir un castillo con bloques de cartón entre varias personas. Por su parte, el lenguaje empleado durante la misma tarea en la oscuridad muestra otros rasgos adicionales como «¿Tienes por ahí un rectángulo?» (preguntas), «Tengo una cosa cuadrada, pero es pequeño…» (descripción de objeto), «Despacio… poco a poco…» (consejos a los demás), «¡Cuidado!» (advertencias).

En resumen, la falta de visibilidad ofrece mayor oportunidad para emplear variedades lingüísticas más amplias en la comunicación interpersonal que en la condición de luminosidad habitual, y favorece el desarrollo de la comunicación, incluso, entre los desconocidos, en otras palabras, sirve para perforar la barrera comunicativa que suele aparecer por la timidez.

Ahora bien, parece que la oscuridad puede ser una herramienta para vencer comportamientos tímidos de los alumnos en la clase, pero la pregunta es: ¿cómo lo trasladamos al aula de ELE?

Actividades con los ojos vendados en el aula

Dra. Cristina Illamola Gómez, de la Universitat de Barcelona, propone una actividad que sostiene el efecto de la investigación del párrafo anterior. Se trata de una actividad en el aula destinado para el alumnado joven, pero también puede ser perfectamente válida para adultos, que se llama “ELE y plastilina”. Los participantes forman una pareja y le tapa los ojos a uno de ellos con vendas. Esta persona deja de recibir la información visual y se ve obligado a contar apoyos verbales de su compañero para proceder siguiente actividad:

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El lenguaje que se utiliza en esta actividad es básicamente el modo imperativo, aunque se puede incrementar el nivel de dificultad aplicando otras normas que prohíben algunas expresiones.

Siguiendo en las mismas líneas de este concepto, proponemos la siguiente actividad como una variedad del planteamiento de Dra. Illamola:

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Conclusión

La timidez es un fenómeno que suele acompañar a todos los alumnos en las primeras fases de la clase porque no se conocen entre ellos. A medida que vaya creciendo la confianza entre unos a otros, y con el docente, la timidez se quedará rezagada en el segundo plano. Sin embargo, el tiempo que necesita cada alumno para esta fase de adaptación es diferente y puede que haya un alumno o un grupo determinado que tarda más que los demás: es el caso típico de los asiáticos que les hace perder el precioso tiempo de aprendizaje en la clase.

En suma, las actividades presentadas en este artículo puede que parezcan a juegos de niños más que a los ejercicios destinados para la enseñanza de ELE. No obstante, precisamente por esa sencillez y simplicidad comunicativa que las componen, son apropiados para que hasta los individuos más tímidos suelten palabras de forma voluntaria delante de sus compañeros. Esperamos que sirvan de utilidad estas propuestas en el aula, o que les inspiren al respecto para conseguir un ambiente idóneo del aprendizaje del español como lengua extranjera.

Ryo Otomo

Estudiante del máster de español como lengua extranjera en ámbitos profesionales de la Universitat de Barcelona

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