Aprender una segunda lengua en el s. III d. C.

“Por Zeus, recuerdo perfectamente el sermón que me dio mi padre el día antes de empezar mis clases de latín. Mi madre y mis hermanas habían preparado thýron para cenar: se habían pasado toda la tarde amasando la manteca, los sesos, los huevos y el queso fresco, enrollando la masa en hojas de higuera, cociéndolo todo en caldo de gallina y friéndolo luego en miel. Yo no me lo podía creer: aquella era una cena digna de un simposio. Y es que en realidad había algo que celebrar.

Mi familia era una familia pobre, como casi todas las familias griegas. A pesar de ello, yo había podido ir a la escuela; había aprendido a leer, a escribir, a citar a Homero, a hacer operaciones de aritmética e incluso a tocar la lira y cantar. Nada de esto se me daba bien, por supuesto, pero la que se me venía entonces encima era aún peor.

Atardecer en el Cabo de Sunion

Atardecer en el Cabo de Sunion

“Néstor, hijo mío, -empezó mi padre, cuando Hésper lucía ya en el firmamento (es que algo de Homero se me había quedado)- desde que el princeps Constantino se ha establecido en nuestra ciudad, sabes lo importante que es hablar latín. La lengua de los romanos te puede abrir muchas puertas, hijo: podrías empezar la carrera militar romana o incluso iniciar una carrera en la burocracia del Imperio”.

Lo que vino después os lo podéis imaginar. Mi padre lo había preparado todo para que al día siguiente empezara mis clases de latín. Aquella noche no pude dormir. Lo que me faltaba, no tenía suficiente con Homero, Euclides, Nicómaco… que ahora me iba a tocar aprender aquella maldita lengua extranjera de los romanos. Vae victis, me dije, sin pensar que algo de latín ya sabía”.

Los orígenes del aprendizaje de segundas lenguas

Si os apetece ver cómo era el manual de latín como lengua extranjera que utilizó el protagonista de nuestro microrrelato, os invito a leer nuestro trabajo sobre los Hermeneumata Pseudodositheana,

La poetisa Safo leyendo un manual de ELE

La poetisa Safo leyendo un manual de ELE

un ejemplo real de un manual de latín cómo lengua extranjera de los siglos III-IV d. C. ¡Espero que os guste!

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